Al llegar a Antofagasta nos comunicamos con distintos fotógrafos de la vieja escuela Antofagastina, todos tienen un maestro en común: Tito Cerda. Las historias cuentan que Tito Cerda desaparecía por semanas y volvía con grandes cantidades de rollos sin revelar. Después de un par de días de averiguaciones damos con la casa de Don Tito. Al tocar la puerta nos abre Griselda, su esposa, nos hace pasar y conversa con nosotros sobre el trabajo de su marido.

Don Tito aparece tras unas cortinas blancas que separan el comedor de living,  lo primero que nos llama la atención es que uno de sus brazos es más corto, nos preguntamos cómo lo haría para enfocar. Mientras Don Tito habla con nosotros, Griselda trae un par de negativos en color de fotos sociales. Al comenzar la entrevista nos miramos y nos preguntamos qué hacemos ahí, las fotos no son lo que esperábamos. Luego de unos minutos de entrevista Griselda comenta sobre “las piluchas”, a las que Don Tito le dedicó gran parte de su trabajo. La conversa se suelta y Don Tito nos hace pasar a lo que hace un par de décadas fue su cuarto oscuro; varias ampliadoras, rollos sin uso, papel fotográfico, todo bajo decenas de cajas de cartón que convierten esa pieza en una bodega. Ahí comienza a aparecer el tesoro de Don Tito.

En el Patio de la casa galones de pintura repletos de latas oxidadas que contienen miles de negativos jamás escaneados y que seguramente el tiempo hará que se pierdan.

Nos sentimos afortunados de que Don Tito y Griselda nos dieran el acceso a escanear esta pequeña parte de su trabajo, e historia de Antofagasta, y subirlo en esta entrevista.

When we got to Antofagasta we got in touch with different photographers from the old school Antofagasta scene, they all have a common photography master: Tito Cerda. Stories about him talk about how he disappeared during weeks and came back with lots of unrevealed film canisters. After a couple of days of searching, we reach Don Tito`s house. When we knock on the door Griselda, his wife, makes us come in and chats with us about her husband´s work.

Behind some white curtains that separate the living area from the kitchen, Don Tito emerges, the first thing that reaches our attention is that one of his arms is shorter… how can he focus the camera? While Don Tito talks with us Griselda brings a couple of color negatives of social photographs. As we begin the interview we look at each other and wonder what we`re doing there, his photos are not what we were hoping for. After some minutes Griselda talks about Don Tito´s naked girls, to whom Don Tito dedicated a big part of his work. Our chat loosens-up and Don Tito takes us to what was his dark room a few decades ago; several enlargers, new film canisters, photographic paper, everything under dozens of cardboard boxes that make this his storage room. Don Tito´s treasure starts to come out.

In the house Patio there are thousands of unscanned negatives inside old rusty paint cans, time will probably take hold of them.

We feel lucky that Don Tito and Griselda gave us access to scan a little piece of his work, which is Antofagasta´s historical document as well, and use it for this interview.

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