La primera vez que lo conocimos vimos como saco un machete, a modo de broma, cuando se asomó alguien con una cámara digital. “La película es la reina” es una frase que le escuchamos varias veces a Don Efraín Gómez, una verdadera institución de los procesos fotográficos químicos. Él es una persona que se toma su trabajo con la seriedad que tiene; desde el respeto por los tiempos apropiados en los procesos químicos, utilizar químicos originales, aconsejar a los nuevos entusiastas, conversar con sus clientes, hasta limpiar un lente o una cámara cuando entra un cliente a “Poder Fotográfico”, su laboratorio. Cuando se ve este tipo de dedicación, sapiencia, seriedad y compromiso en el oficio del laboratorista sólo queda escuchar con atención al maestro, y respetar cada disparo que hacemos con nuestras máquinas.

En las décadas pasadas, mientras irrumpía con fuerza lo digital, Don Efraín se mantuvo estoico. Su local sobrevivió a la arremetida de lo digital gracias a la pasión de este caballero, conocedor del oficio. Para nosotros ha sido una de esas personas que nos entrega una cantidad enorme de enseñanzas y, más allá de su simpatía, representa “el oficio fotográfico”. ¿Cuántos Don Efraín hubo en Latinoamérica? ¿Cuántos hay?

Nos fuimos contentos de “Poder Fotográfico”, por conocer a un amigo y por lo hospitalario que fue con nosotros. Un gran abrazo Don Efraín, nos veremos pronto para unos cigarros conversados. Un honor.

The first time we met him we saw how he got a machete out, as a joke, when someone with a digital camera showed up. “Film is the queen” is a phrase we heard several times from Don Efrain Gomez, a true institution of chemical photographic processes. He’s a person who takes his work with the seriousness it has; from the respect for the appropriate times in the chemical processes, use original chemicals, advising new enthusiasts, talking with his customers, to cleaning a lens or a camera when a client enters “Poder Fotográfico”, his laboratory. When you see this kind of dedication, wisdom, seriousness and commitment in the craft of the laboratory, the only thing one can do is to listen carefully to the teacher, and respect every shot we make with our machines.

During the past decades, while digital got popular, Don Efrain remained stoic. His store survived the onslaught of the digital thanks to the passion of this gentleman, connoisseur of the craft. For us he has been one of those people who gives us an enormous amount of schooling and, beyond his sympathy, represents “the photographic craft”. How many Don Efrain were there in Latin America? How many are there?

We went away happy from “Poder Fotográfico”, because of meeting a friend and how hospitable he was. A big hug Don Efrain, we’ll see you soon for a talked-through cigar. An honor.

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